En esta página nos detenemos en ese momento concreto: la confirmación de identidad y de consentimiento que habilita una operación interbancaria o la compra de un activo de inversión. La verificación se resuelve contra un vector protegido, no contra la muestra biométrica original, y cada consulta queda registrada con su finalidad y el consentimiento que la ampara. También miramos lo que suele fallar en la práctica: rechazos por variaciones en la captura, calidad desigual de la muestra y la necesidad de una vía de reintento que no rompa la trazabilidad. La biometría confirma quién autoriza; no sustituye las comprobaciones de idoneidad, los límites ni las obligaciones de información al inversor.